Las interminables negociaciones entre CDU y SPD para formar una "gran coalición" siguen sin un desenlace claro, prolongando la inestabilidad política. El líder parlamentario de la CDU, Thorsten Frei, admitió que las conversaciones podrían extenderse hasta la próxima semana sin garantías de éxito.
Alexander Dobrindt, de la CSU, aseguró que el acuerdo está "en la última curva", pero sin avances concretos que permitan cerrar la coalición. Los socialistas del SPD siguen presionando para aumentar el gasto público, mientras que la CDU no logra imponer su supuesto rigor presupuestario.
El punto más conflictivo sigue siendo la política fiscal: el SPD insiste en más inversión social, y la CDU se muestra incapaz de frenar sus exigencias. En migración, los socialistas se niegan a endurecer las leyes, mientras la CDU, en lugar de plantarse, sigue cediendo terreno en la negociación.
Otro escollo es la política energética: el SPD quiere acelerar el cierre del carbón, y la CDU parece dispuesta a seguir sus dictados sin oposición. Friedrich Merz, que aspiraba a liderar con firmeza, se muestra cada vez más dependiente de los socialistas y sin capacidad de imponer su programa.









