María José Catalá ha superado ya el ecuador de su mandato como alcaldesa de València. Lo hace tras dos años marcados por desafíos mayúsculos y con importantes avances en materias clave. Su gestión ha sido reconocida por el tono firme, la eficiencia administrativa y el impulso a proyectos largamente esperados por la ciudadanía.
En este periodo, Catalá ha puesto en marcha una rebaja fiscal que ya está aliviando la carga económica de muchas familias. La reducción del IBI, de hasta un 20%, forma parte de un paquete de medidas para reactivar la economía local y generar confianza entre vecinos y empresas.
Uno de los grandes hitos ha sido el desbloqueo del colapso en la concesión de licencias. El “plan de choque” ha permitido acelerar trámites y otorgar más de 2.400 licencias de vivienda y 40 de hoteles. Esto ha generado dinamismo económico, empleo y oportunidades para nuevos proyectos residenciales y turísticos.
La movilidad ha mejorado con actuaciones directas como la recuperación del tráfico en la calle Colón y el refuerzo del transporte público. La EMT ha renovado su flota con más de 200 nuevos autobuses y ha sumado 50 conductores. También se han recuperado líneas eliminadas por el anterior gobierno, lo que ha devuelto el servicio a muchos barrios.







