Una parte importante de estos nuevos internos es de nacionalidad marroquí y permanece en España debido a procedimientos judiciales abiertos o condenas que impiden su expulsión inmediata
La prisión de Ceuta afronta una creciente presión después del aumento de internos registrado tras los acontecimientos migratorios de finales de julio. El centro penitenciario cuenta ya con unos 340 presos, una cifra que se acerca peligrosamente al límite de 350 internos y que ha generado preocupación entre los trabajadores.
Durante las últimas semanas, más de 60 personas han ingresado en el centro después de ser detenidas por distintos delitos cometidos en la ciudad autónoma. Una parte importante de estos nuevos internos es de nacionalidad marroquí y permanece en España debido a procedimientos judiciales abiertos o condenas que impiden su expulsión inmediata.
La llegada de nuevos presos ha obligado a recurrir a traslados hacia centros penitenciarios de la península para liberar espacio en Ceuta. Más de medio centenar de internos han sido trasladados a otras cárceles, aunque esta medida únicamente permite aliviar de forma temporal la presión que soporta el centro ceutí.
Los módulos 7 y 8, junto con el área destinada a los nuevos ingresos, se encuentran especialmente tensionados por el aumento de la población penitenciaria. Los funcionarios deben garantizar además la seguridad y mantener separados a internos cuando existen enfrentamientos o incompatibilidades entre ellos.
El centro penitenciario cuenta ya con unos 340 presos, una cifra que se acerca peligrosamente al límite de 350 internos
El problema no termina en Ceuta, ya que algunas de las prisiones que reciben a estos internos también soportan elevados niveles de ocupación. Los traslados permiten ganar plazas en la ciudad autónoma, pero pueden incrementar la presión sobre establecimientos penitenciarios que ya trabajan cerca de sus límites.
Uno de los casos señalados por el sindicato ACAIP es el de Botafuegos, en Algeciras. Según la organización sindical, este centro cuenta actualmente con 1.294 internos, pese a disponer de una capacidad prevista cercana al millar de presos.
ACAIP sostiene que esta situación dificulta la gestión diaria de la prisión y complica la separación de los internos según sus perfiles y circunstancias. El sindicato también alerta de que la elevada ocupación se suma a unas plantillas que considera insuficientes para afrontar con garantías las necesidades de vigilancia.
La organización sindical cuestiona además que continúen realizándose traslados mientras existen centros penitenciarios con módulos que permanecen parcialmente sin utilizar. Entre los establecimientos citados figuran Ceuta y Archidona, donde considera que todavía habría espacios que podrían aprovecharse.
El centro penitenciario cuenta ya con unos 340 presos, una cifra que se acerca peligrosamente al límite de 350 internos
Los trabajadores penitenciarios reclaman una planificación que permita distribuir a los internos teniendo en cuenta la capacidad real de cada prisión y los recursos disponibles. También reclaman un refuerzo de las plantillas para evitar que el incremento de presos termine afectando a la seguridad de los funcionarios y del resto de internos.
El aumento de la población penitenciaria en Ceuta está relacionado con los procedimientos judiciales derivados de los delitos cometidos desde finales de julio. Los arrestos por robos violentos y otros hechos delictivos han generado nuevos ingresos mientras las circunstancias judiciales impiden que todos los detenidos puedan ser expulsados de España.
Los traslados hacia centros como Botafuegos, Albolote y Sevilla II permiten reducir la presión inmediata sobre la prisión ceutí, pero trasladan parte del problema a otras instalaciones. La situación plantea así un desafío para Instituciones Penitenciarias, que deberá buscar nuevas soluciones ante el aumento de internos.
La evolución de los ingresos durante las próximas semanas será clave para determinar si la prisión de Ceuta consigue mantenerse dentro de unos niveles asumibles. Mientras tanto, los funcionarios reclaman más medios, personal y capacidad para evitar que la situación termine desbordando al sistema penitenciario.