La exministra de Igualdad, Irene Montero, ha arremetido contra el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña tras la absolución de Dani Alves por presunta violación.
Montero ha calificado la decisión como un ejemplo de "violencia institucional" y ha acusado a la Justicia de seguir un modelo "patriarcal".
Su reacción deja en evidencia su negativa a asumir el revés judicial que supone para la Ley del "sólo sí es sí", una de sus principales reformas legislativas.
Montero, arquitecta de una de las reformas más polémicas del Gobierno de Pedro Sánchez, ha criticado que el tribunal haya absuelto al futbolista. Todo ello, pese a que su ley establece que el consentimiento debe ser claro y expreso.
Sin embargo, los jueces no han interpretado los hechos como un delito penal, lo que ha reavivado el debate sobre la efectividad de la normativa impulsada por el Ministerio de Igualdad.
Desde su entrada en vigor hace más de dos años, la ley ha provocado una cascada de absoluciones y reducciones de pena a agresores sexuales.
Según datos oficiales, más de 1.200 delincuentes han visto rebajadas sus condenas, y más de un centenar han quedado en libertad.
Este desajuste legislativo fue señalado incluso por el Tribunal Supremo, que concluyó que los jueces solo aplicaron la normativa vigente.
Una sentencia clara y sin fisuras
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña revocó la condena inicial de cuatro años y medio impuesta a Dani Alves. La decisión se basó en la falta de pruebas concluyentes, contradicciones en el testimonio de la denunciante y vacíos en la acusación.
La deliberación estuvo a cargo de un tribunal compuesto por tres mujeres y un hombre, todos con una reconocida trayectoria. Además, algunos de ellos con vínculos con asociaciones judiciales progresistas.
La resolución judicial no da por cierta la versión de la defensa, pero establece que no hay pruebas suficientes para condenar.








