El Partido Socialista, con el respaldo de sus socios, está promoviendo una reforma del reglamento del Congreso que supone un auténtico ataque a la libertad de prensa y al pluralismo informativo. El verdadero objetivo: expulsar del Congreso a medios independientes como EDATV, que han sido incómodos para el relato oficial.
La medida, presentada bajo el pretexto de “mejorar el funcionamiento de la sala de prensa”, contempla la creación de un Consejo Consultivo de Comunicación Parlamentaria. Un órgano encargado de valorar la conducta de los periodistas y decidir si pueden continuar acreditados en la Cámara.
El reglamento permitiría a esta comisión sancionar a aquellos periodistas que, según criterios subjetivos, “perturben” el desarrollo de las ruedas de prensa o “no garanticen una información veraz”. Estas vaguedades jurídicas podrían utilizarse como excusa para revocar la acreditación a reporteros incómodos o díscolos con el poder.
En paralelo, medios afines al Gobierno y subvencionados por él no se verían afectados por esta medida. Se blindan los portavoces del oficialismo y se acalla a quienes hacen preguntas directas o publican investigaciones que incomodan a Moncloa.







