El Gobierno de Aragón dará un nuevo paso en la estrategia de protección del sector ganadero con la próxima convocatoria de la Mesa de Aragón de Prevención y Lucha contra la Peste Porcina Africana (PPA). Este órgano reunirá a administraciones, técnicos y representantes del sector con el objetivo de reforzar la coordinación y preparar una respuesta rápida ante cualquier riesgo relacionado con esta enfermedad animal.
La puesta en marcha de esta mesa responde al peso que tiene la producción porcina en la economía aragonesa. La comunidad autónoma lidera la producción de porcino en España y cuenta con más de 4.000 explotaciones ganaderas. Además, las exportaciones del sector superan los 2.200 millones de euros y representan cerca del 40 % de la producción agraria de Aragón, convirtiéndose en uno de los principales motores económicos del medio rural.
Desde el Ejecutivo autonómico recuerdan que Aragón permanece libre de peste porcina africana y que, en estos momentos, no existe ningún foco detectado dentro de la comunidad. El caso más cercano se encuentra en la provincia de Barcelona y afecta únicamente a ejemplares de jabalí, sin que se hayan registrado contagios en explotaciones comerciales de cerdo doméstico.
Pese a esta situación, el Gobierno considera necesario mantener una vigilancia permanente. La experiencia registrada en distintos países europeos demuestra que la enfermedad no solo puede propagarse por el movimiento natural de los jabalíes, sino también por la acción humana mediante el transporte de animales, productos derivados del cerdo o materiales contaminados.

Con el fin de anticiparse a cualquier escenario, la nueva Mesa de Aragón estará copresidida por las consejerías de Agricultura, Ganadería y Alimentación y de Medio Ambiente y Turismo. También participarán técnicos de distintos departamentos del Ejecutivo autonómico, representantes de la Federación Aragonesa de Caza, organizaciones vinculadas al sector porcino y otros organismos que puedan contribuir a las labores de prevención y control.
El Ejecutivo aragonés considera que una posible aparición de la peste porcina africana tendría importantes consecuencias económicas para una actividad estratégica en la comunidad. Además del impacto sobre las explotaciones ganaderas, también podría afectar a la actividad cinegética y obligar a aplicar restricciones y medidas extraordinarias para contener la enfermedad.







