Las revelaciones sobre el posible papel de fuerzas marroquíes en Ceuta no han llevado a José Manuel Albares a modificar públicamente el destinatario de sus reproches. El ministro de Asuntos Exteriores ha comparecido este miércoles ante sus socios europeos sin mencionar a Rabat y ha situado sus sospechas en actores externos a la Unión Europea.
Su intervención se produce el mismo día en que ha trascendido una información que abre un escenario distinto. La Policía habría trasladado a la juez encargada del caso un análisis que apunta a la participación de efectivos marroquíes en los acontecimientos del 30 y 31 de julio.
Su intervención se produce el mismo día en que ha trascendido una información que abre un escenario distinto
Pese a esa novedad, el responsable de Exteriores ha optado por centrar su mensaje en la existencia de una campaña de desinformación. Albares considera que detrás de ella existen intereses procedentes de terceros países que pretenden generar divisiones dentro del bloque comunitario. También ha reprochado a algunos gobiernos europeos haber contribuido a amplificar esas informaciones.
Marruecos no ha aparecido en ese señalamiento. El ministro tampoco ha entrado a valorar durante sus declaraciones las conclusiones atribuidas al informe policial ni la eventual responsabilidad del país vecino.
Marruecos no ha aparecido en ese señalamiento
El escenario elegido por Albares ha sido la reunión informal de responsables de Exteriores celebrada en Wicklow, cerca de Dublín. Allí ha tratado de convertir la situación de Ceuta en una cuestión europea y no exclusivamente española.
Su argumento parte de la posición geográfica de la ciudad autónoma: si Ceuta protege uno de los límites exteriores de la UE, sostiene, sus socios deben implicarse en su protección. Por ello, España reclama tanto respaldo político como recursos económicos para afrontar las consecuencias de la crisis.
Para reforzar esa exigencia, Albares ha recordado la ayuda prestada por España cuando otros países europeos atravesaron situaciones de presión. Ha citado, entre otros episodios, la instrumentalización de la inmigración desde Bielorrusia en 2021, la guerra de Ucrania y la emergencia migratoria que sufrió Italia en Lampedusa dos años después. También ha aludido a los recientes episodios relacionados con Alemania y Dinamarca.
El mensaje que llevará a sus homólogos es que Europa no debería establecer diferencias entre sus extremos geográficos. Para Exteriores, la protección del flanco sur debe recibir una respuesta comparable a la desplegada en el este del continente.