La Unión Europea prepara un nuevo acuerdo comercial con Marruecos que genera gran malestar entre los agricultores. El pacto concede preferencias arancelarias a productos procedentes del Sáhara Occidental, según denuncian las organizaciones agrarias.
El Tribunal de Justicia de la UE dictaminó que el Sáhara Occidental es un territorio distinto y autónomo de Marruecos. Agricultores acusan a la Comisión Europea de vulnerar la sentencia del TJUE al facilitar la entrada de estos productos. "Han estado en un proceso sigiloso y oscuro", asegura José María Castilla, director de la oficina de Asaja en Bruselas.
Castilla advierte que la Comisión interpreta la sentencia de forma curiosa, usando una solución que parece una triquiñuela.
Luis Cortés, de Unión de Uniones de Agricultores, califica la maniobra como un intento de no respetar al TJUE.
Los productores temen que el acuerdo obligue a los agricultores almerienses a cambiar sus cultivos tradicionales. "Si no hacen tomate por falta de competitividad, producirán otra hortaliza con costes e impactos significativos", apunta Castilla. Desde COAG critican que el pacto no ofrece soluciones reales al etiquetado fraudulento de productos del Sáhara Occidental.
Según Andrés Góngora, responsable de frutas y hortalizas de COAG, deja en manos marroquíes la emisión de certificados de origen. "Seguro que importadores y gran distribución europea esperan estas importaciones con total seguridad legal", añade Góngora.
Asaja exige un etiquetado obligatorio, claro y verificable, que garantice la trazabilidad y evite prácticas fraudulentas. Los agricultores denuncian que el mecanismo de etiquetado propuesto engaña a consumidores y genera competencia desleal. La creación de un nuevo código para productos saharauis presentándolos como marroquíes vulnera la transparencia comercial.








