
Ábalos cada vez más cerca de prisión: El Supremo propone juzgarlo por el caso de las mascarillas
Seguirán el mismo camino Koldo García y Víctor de Aldama
José Luis Ábalos se encuentra cada vez más cerca de la prisión. El juez del Tribunal Supremo, Leopoldo Puente, ha tomado la decisión de enviar al juicio al exministro, a su exasesor Koldo García y al empresario Víctor de Aldama. Todo esto, en relación a la compra de mascarillas durante la pandemia.
Puente señala unos posibles delitos de cohecho, pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias y malversación de caudales públicos.
Ahora, el juez espera a que el Ministerio Fiscal y a las actuaciones presenten su escrito pidiendo la apertura del juicio oral en el plazo de diez días. O, en cambio, soliciten el sobreseimiento de la causa o la práctica de diligencias complementarias.

El magistrado cree que, tras la toma de posesión de Ábalos, podrían haber aprovechado para obtener beneficios económicos nacidos de la adjudicación de contratos.
El juez sostiene que la incorporación de Aldama a Transportes se produjo a través de su hermano Rubén, quien ejercía funciones de escolta de Ábalos. Al parecer, este último estableció una relación frecuente con Koldo García, lo que permitió al comisionista acceder al entonces ministro.
Al final, poco le han servido a Ábalos sus desesperados intentos para librarse de la situación que ahora le toca afrontar. Su abogado, Carlos Bautista, en numerosas ocasiones ha enviado escritos para entorpecer la investigación.

Por ejemplo, ha llegado a solicitar al magistrado del Tribunal Supremo que expulse del procedimiento a los partidos políticos que ejercen la acusación popular. Aunque no los menciona expresamente, en la causa figuran personados PP, Vox, Ciudadanos, UPN e Iustitia Europa.
En su escrito, Bautista ha llegado a señalar que los partidos utilizan la acción popular para obtener información privilegiada de las causas judiciales. Según la defensa, esta práctica provoca que las formaciones con acceso a los sumarios obtengan ventaja en el debate público y parlamentario.
Otra de las maneras para obstaculizar el caso es mediante su repentino cambio de defensa. Y es que, antes de Bautista estaba José Aníbal Álvarez. El mismo que lo había acompañado desde el inicio de la causa.
Tomó la decisión de cambiar de abogado tan solo dos días después de su declaración. Algo que fue visto como una manera de intentar escaquearse de su declaración en el Supremo.
Aún así, Ábalos deberá afrontar las consecuencias, al igual que Koldo y Aldama.
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