Pero no todo está perdido. Cuando el Gobierno creyó tenerlo todo bajo control, surgió lo digital, esa bendita herramienta que ha devuelto la voz al ciudadano frente al monopolio informativo del régimen. Internet, las redes sociales y los medios digitales han abierto grietas en el muro de propaganda socialista.
Sí, son espacios imperfectos, con limitaciones, con censura, con presiones, pero son la última ventana de libertad que queda abierta en España. Hoy, gracias a ellos, cualquier ciudadano puede informarse fuera del control de RTVE o de los telediarios amaestrados.
Esa es la verdadera revolución: la de los libres frente a los subvencionados, la de los periodistas frente a los propagandistas, la de los ciudadanos frente al Estado-partido.
El periodismo como deber patriótico
Ser periodista hoy en España no es cómodo ni rentable. Es, ante todo, un acto de servicio a la verdad y a la patria. Significa enfrentarse al poder con la palabra como única arma, sabiendo que te perseguirán, te insultarán y te intentarán silenciar. Significa decir lo que otros callan, aunque duela, aunque te cueste amigos, contratos o comodidad.
El periodismo no puede ser neutral cuando está en juego la Nación. No puede ponerse de perfil cuando la mentira se convierte en política de Estado. En tiempos de manipulación y cobardía, la única responsabilidad del periodista es decir la verdad sin miedo.
La verdad como trinchera
La Fundación DENAES, Iván Vélez y quienes promueven foros de formación y campus de pensamiento libre, merecen reconocimiento: siguen defendiendo la libertad en un tiempo donde el pensamiento único se impone. Son trincheras de resistencia frente a un poder que ha hecho del engaño su bandera.
Podrán controlar los medios, comprar conciencias, manipular titulares y amenazar a los periodistas, pero hay algo que jamás podrán derrotar: la verdad.
Y mientras exista un solo periodista libre, una sola voz valiente dispuesta a escribir lo que otros callan, habrá esperanza para España.
Porque sin verdad no hay periodismo, y sin periodismo no hay democracia.