Pedro Sánchez no gobierna: resiste. No comparece: se victimiza. No da explicaciones: culpa a los demás. Lo hemos comprobado esta semana con una intensidad sin precedentes. En apenas siete días, se ha destapado lo que ya era un clamor: el PSOE está podrido hasta la médula, convertido en una organización mafiosa, un partido sin ética ni escrúpulos dispuesto a sacrificarlo todo –instituciones, leyes, incluso la convivencia civil– con tal de mantener a Sánchez en el poder.
Ni las pruebas de la UCO, ni las conversaciones de Santos Cerdán sobre comisiones, ni el intento de encubrimiento del caso Ábalos, ni los audios filtrados de Red Eléctrica, ni las mentiras sobre el apagón, ni los indicios de financiación ilegal, ni el reparto de mordidas a través de intermediarios como Koldo y Víctor de Aldama, han servido para provocar la caída de este gobierno. Al contrario. La consigna es aguantar. Y el mensaje del sanchismo es claro: “O yo, o el caos”. Pero lo que está ocurriendo es que él es el caos.
Comparecencias delirantes y vergonzosas
La semana comenzó con una rueda de prensa surrealista. Sánchez, en lugar de dimitir o dar paso a una moción de confianza, se limitó a pedir “perdón”, sin asumir ninguna responsabilidad. Como si pedir perdón lavara las manos de quien lleva años ensuciándolas. Dijo que no sabía nada, como si el partido funcionara a sus espaldas, como si Santos Cerdán –el número dos del PSOE– operara por libre.
Una comparecencia delirante que concluyó con una frase que define el estado mental del personaje: “son las cinco y no he comido”. Una frase más propia de un sketch de humor negro que del presidente de una nación en medio de un escándalo de corrupción estructural.
La máquina del barro era el propio PSOE
Mientras Sánchez señala a la oposición, a los jueces y a los medios libres, la verdad emerge desde las propias cloacas del poder. El informe de la Guardia Civil es contundente: organización criminal, cobro de comisiones, desvío de fondos y uso partidista de instituciones del Estado. En el centro de la trama: Santos Cerdán, ese personaje turbio que, según los audios, negociaba adjudicaciones, ofrecía favores ministeriales y trataba de comprar el silencio de Ábalos con abogados y puestos en consultoras.
¿Y qué hace el PSOE? Emite un comunicado diciendo que “Santos Cerdán no ha recibido ninguna comisión”. Ni lo niegan de forma creíble, solo lo apartan del cargo. Lo protegen, lo blanquean. Tal vez porque no pedía dinero para él, sino para financiar al partido. Es el "modelo Filesa" reeditado con rostro caribeño y manos manchadas de euros públicos.
Mentiras energéticas y apagones encubiertos
El lunes 28 de abril se produjo un apagón masivo. Sánchez y Beatriz Corredor, presidente de Red Eléctrica, mintieron desde el primer minuto. Lo intuíamos entonces. Lo sabemos ahora. Los audios filtrados esta semana confirman que semanas antes ya se había advertido de la inestabilidad de la red, de la sobreproducción solar y de la baja cobertura de las centrales convencionales.







