Hay preguntas que pesan más que las respuestas. Y hay respuestas que, aunque duren diez segundos, tardan años en llegar. La que formuló Javier Negre en la Casa Blanca pertenece a esa segunda categoría: breve, directa, contestada por el presidente de los Estados Unidos… y cargada de una novedad que conviene subrayar con lápiz fino.
Negre no llegó allí en nombre de una cabecera de mármol, con rotativas antiguas ni retratos en sepia colgados en la redacción. Llegó representando a un medio que no huele a tinta ni necesita kioscos: una cabecera que vive exclusivamente en la red, como viven ya —aunque algunos aún no lo sepan— las nuevas generaciones de periodistas.
Conviene decirlo con claridad, sin aspavientos: es la primera vez en la historia que un periodista español de un medio puramente digital formula una pregunta en una rueda de prensa presidencial en Estados Unidos y recibe respuesta directa del presidente. No es poca cosa, aunque no haga ruido de fanfarria. Es, más bien, un ruido nuevo: el clic del ratón entrando donde antes solo pasaban las corbatas heredadas.
Julio Camba, que tenía un instinto infalible para detectar los cambios antes de que se pusieran de moda, habría disfrutado con esta escena. Un periodista español, sin imprenta detrás, sin papel bajo el brazo, preguntando en el centro exacto del poder mundial. Camba habría anotado, con su ironía habitual, que la Casa Blanca sigue siendo blanca, pero que la prensa ya no siempre viene en blanco y negro.







