Las últimas encuestas vuelven a dejar clara una realidad incómoda para los guardianes del sistema: Vox no solo resiste los ataques, crece y se consolida como alternativa, mientras que el Partido Popular se muestra cada vez más asustado, incapaz de aceptar que, sin Vox, no tiene opciones de gobernar. Y ante esta evidencia, el PP empieza a enseñar sus verdaderas cartas: prefiere un pacto con el PSOE antes que permitir que Vox toque poder.
Sí, lo que ya hacen en Bruselas. Allí, populares y socialistas han firmado un cordón sanitario contra cualquier partido que se atreva a cuestionar la Agenda 2030, el federalismo europeo, la inmigración descontrolada o las imposiciones globalistas. Y lo peor es que esa misma estrategia quieren traer a España.







