España ha vuelto a ser testigo de un hecho histórico que pasará desapercibido en las televisiones cómplices: jueces y fiscales concentrándose ante la sede del Tribunal Supremo para alzar su voz contra la infame reforma judicial impulsada por Pedro Sánchez a través de su brazo ejecutor, Félix Bolaños. No se manifiestan para pedir más medios o salarios, sino para defender la independencia judicial, la Constitución y las libertades de todos los españoles frente a un Gobierno que ha decidido que, para blindarse, necesita acabar con la justicia.
Porque eso es exactamente lo que pretende esta reforma: no modernizar, sino controlar, amordazar y manipular la justicia para que se cierren las investigaciones sobre la corrupción que asola al sanchismo y al PSOE en su conjunto. Sánchez lo quiere todo. Y la justicia, como último reducto de control frente al poder, no es una excepción.
Los puntos más graves de la reforma: un golpe de Estado institucional
Bajo la propaganda de “desbloqueo” y “eficiencia”, el gobierno pretende:
? Someter la UCO y las investigaciones policiales al fiscal, y no al juez instructor. Es decir, que la Guardia Civil ya no dependa de jueces independientes a la hora de investigar casos de corrupción, sino de la Fiscalía, y como todos sabemos, “de quién depende la Fiscalía”, como diría el propio Sánchez en su famoso lapsus de sinceridad. Con esta maniobra, el gobierno pasaría a controlar desde el minuto uno qué se investiga y qué no.
? Limitar hasta casi extinguir la acusación particular, es decir, dificultar que ciudadanos y asociaciones personadas en causas de corrupción puedan mantener vivas investigaciones que la Fiscalía (dependiente del Gobierno) quiera archivar. Con esta reforma, los afectados y los contribuyentes serán despojados de su derecho a perseguir judicialmente a los corruptos.
? Politización completa del CGPJ, forzando un sistema de elección de vocales que perpetúe la colonización del órgano de gobierno de los jueces, reduciendo a la nada su capacidad de garantizar la independencia judicial.
? Impulso de la conocida como “Ley Koldo”, diseñada para eliminar la validez de las escuchas, grabaciones y audios que hemos ido conociendo y que sitúan a ministros, altos cargos, familiares de Sánchez y cargos del PSOE en el centro de tramas corruptas. Con esta ley, la corrupción socialista podría gozar de total impunidad, invalidando pruebas claves para proteger a la red clientelar del sanchismo.







