Este mes se cumplen 19 años de uno de los atropellos más infames cometidos por un Gobierno socialista contra miles de españoles humildes y trabajadores. El 9 de mayo de 2006, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en una operación política y mediática digna de regímenes totalitarios, intervenía dos entidades perfectamente legales, Fórum Filatélico y Afinsa, arruinando de la noche a la mañana a más de 470.000 familias. No se trató de una actuación económica, ni de una necesidad regulatoria, sino de un movimiento ideológico y profundamente intervencionista, con el objetivo de derribar un modelo alternativo de inversión ajeno al control bancario y estatal.
Una historia de éxito... hasta que llegó el socialismo
Fórum Filatélico nace en 1979 como una entidad dedicada a la inversión en sellos, una forma alternativa de ahorro que atrajo a cientos de miles de personas. No era una empresa piramidal ni una estafa organizada, como falsamente difundieron ciertos medios al dictado del Gobierno. Fórum y Afinsa llevaban años funcionando, con transparencia contractual y sin que ninguna institución les advirtiera de ilegalidad alguna. Ni la CNMV, ni el Banco de España, ni Hacienda habían puesto reparo a su actividad. Muy al contrario, Fórum incluso llegó a recibir premios de gestión, colaboró en actos benéficos y patrocinó eventos culturales.
Los inversores no eran especuladores sin escrúpulos. Eran ahorradores: jubilados, pequeños empresarios, amas de casa, trabajadores, muchos de ellos con escasos conocimientos financieros, que confiaron en una alternativa legal que les ofrecía rentabilidades modestas pero estables.
El golpe socialista: ideología y propaganda en estado puro
La mañana del 9 de mayo de 2006, las sedes de Fórum y Afinsa eran ocupadas por agentes armados como si se tratara de una red criminal. La televisión pública, obediente al Gobierno de Zapatero, transmitía las imágenes en directo, generando una alarma social injustificada. La operación estaba cuidadosamente orquestada para criminalizar desde el principio a las empresas, sin juicio, sin defensa y sin pruebas concluyentes. La medida fue puramente ideológica: el socialismo no tolera lo que no controla. Y Fórum y Afinsa representaban un modelo económico al margen del sistema bancario y de los tentáculos del poder político.
A pesar de no existir causa penal firme por estafa en el momento de la intervención, y con miles de contratos legales en vigor, el Ejecutivo actuó con el objetivo de asfixiar y destruir. No se trató de proteger a los inversores, sino de lanzar un mensaje: “Nadie puede ahorrar o invertir fuera del sistema tutelado por el Estado socialista”.
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