Cuando uno cree haberlo visto todo, el PSOE vuelve a superar los límites del descaro y el delito. La última revelación, publicada por el digital El Confidencial, pone los pelos de punta: una conocida fontanera del PSOE —esa figura oscura que actúa en las alcantarillas del poder— con vínculos directos con Santos Cerdán, el actual número dos del partido, maniobraba para desprestigiar al teniente coronel Antonio Balas, uno de los principales responsables de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil). ¿El objetivo? Invalidad los informes que destapan la corrupción que salpica de lleno al entorno del presidente Pedro Sánchez y al propio Cerdán.
Esto no es una anécdota. Esto no es un episodio más de desgaste político. Esto es la prueba palpable de que el Partido Socialista se comporta como una auténtica organización criminal, con tentáculos que alcanzan no solo a las instituciones del Estado, sino también a las fuerzas de seguridad encargadas de investigar sus desmanes.
El teniente coronel Balas, funcionario ejemplar y con una trayectoria intachable, ha tenido la osadía —el valor— de no arrodillarse ante el poder. Y como respuesta, el PSOE ha activado su maquinaria de destrucción: filtraciones interesadas, rumores cuidadosamente sembrados, presiones internas, todo para desacreditar al hombre que se ha atrevido a sacar a la luz la podredumbre que emana del núcleo del sanchismo.
¿A quién responde esta fontanera?
No hablamos de una militante cualquiera, hablamos de María Leire Díez Castro, exteniente alcalde de Vega de Paz en Cantabria, y consejera de algunas empresas públicas. Hablamos de una operadora bien engrasada en los mecanismos de control interno del PSOE, una "comisaria política" en la sombra, que responde a los intereses del aparato. Y ese aparato tiene nombre y apellidos: Santos Cerdán, el amigo de Koldo, el sustituto de Ábalos, el hombre encargado de mantener viva la estructura clientelar que ha hecho del PSOE una red de favores, contratos y blindajes judiciales.
Santos Cerdán es hoy el rostro más visible del socialismo más oscuro. Se pasea por platós, da entrevistas edulcoradas, pero en la trastienda dirige operaciones como esta. Porque lo que ha salido a la luz no es más que la punta del iceberg. ¿Cuántos otros investigadores, fiscales o jueces han sido objeto de campañas de desprestigio similares por parte de los sicarios mediáticos del PSOE?. Está fontanera afirmó con rotundidad: “Si Balas está muerto, mejor”.
La mafia de la rosa roja
Estamos ante un partido que actúa como una mafia. No lo digo como hipérbole, lo digo con todas las letras. Una mafia no es solo una organización que roba: es una organización que, cuando es investigada, intenta destruir a quien la investiga. Una mafia no se somete al Estado de Derecho: lo infiltra y lo pervierte. Y eso es exactamente lo que está haciendo el PSOE.







