La izquierda sabe que pensamos con palabras, por lo tanto sabe que quien domine las palabras dominará los pensamientos de la gente.
Y en esto, en la conquista de las palabras y los conceptos, la izquierda nos lleva muchísima ventaja.
La dictadura que pretende imponer Pedro Sánchez es en primer lugar una dictadura mental, es cognitiva, es la dictadura del pensamiento.
Sánchez no quiere que pienses en términos como confinamiento, quiere que digas restricción de movilidad nocturna. No quiere que pienses en términos como transferencia de competencias, quiere que digas delegación de competencias.
No quiere que pienses en derecha e izquierda, quiere que digas que por un lado tenemos el avance y los progresistas y por el otro el retroceso y los reaccionarios. Si nos fijamos en su discurso de investidura básicamente fueron dos horas machacando esos conceptos, del derecho y del revés, como si de un capítulo de Barrio Sésamo se tratase.
Y esa idea, la de que ellos son el avance y el progreso, ya han conseguido instalarla de un modo muy profundo en la conciencia colectiva.
La palabra progreso, nos pongamos como nos pongamos, ya está irremediablemente ligada a la izquierda, está en su dominio y cuando te quieres apropiar de ella, no haces otra cosa que moverte en su campo conceptual. Y ya decían en El arte de la guerra que luchar en el campo del enemigo es empezar la batalla perdiendo.
Hace unos días podíamos escuchar a Elías Bendodo decir que hoy, el progreso, está representado por el Partido Popular. Que ¡ellos! son los verdaderos progresistas.
¡Pero vamos a ver! ¡Alma de cántaro! ¿Se te ha pasado por la cabeza, aunque sea por un instante, que tú, Elías Bendodo, le vas a robar ese arma a Pedro Sánchez? ¿Tú te crees que diciendo que el progreso eres tú, te vas a apropiar del concepto-trampa que un killer como Sánchez lleva currándose durante una década?
Al socialismo no se le debe intentar robar ni uno solo de sus conceptos, se deben combatir todos y cada uno de ellos. Se deben combatir porque no solo son mentira, son la peor de las mentiras, es decir, son medias verdades. Y lo son, porque de no ser así, no serían conceptos socialistas. Me explico:







