La izquierda sabe que pensamos con palabras, por lo tanto, sabe que quien domine las palabras dominará los pensamientos de la gente. Por ese motivo, la dictadura que pretende imponer Pedro Sánchez es en primer lugar una dictadura mental, es cognitiva, es la dictadura del pensamiento.
La semana pasada hablamos sobre los movimientos del espectro político. Sobre cómo el tablero se inclina a la izquierda, asumiendo el PSOE posiciones cada vez más radicales y justificándose, esto es, atacando a la oposición, tildándola de derecha extrema o extrema derecha con el objetivo de establecer un nuevo centro… centrado, eso sí, en el PSOE de Zapatero.
Ese fenómeno lo bautizamos como corrimiento al rojo, nombre por el que se conoce el efecto Doppler de la luz: un fenómeno físico por el cual una fuente parece cambiar su frecuencia, en este caso su color, debido al movimiento relativo. De este modo, los objetos que se alejan del observador se perciben más rojizos. De ahí su nombre.
Esta semana, después de haber hablado sobre el corte rojo y sobre el corrimiento al rojo, seguiremos nuestro particular discurso de cromodinámica política hablando del corrimiento al azul.
Hemos visto cómo el movimiento relativo de los partidos cambia su percepción, en este caso cuando el Partido Popular quiere extenderse por el espacio que antes ocupaba el PSOE, es decir, hacia la izquierda, avanzan, o mejor dicho, retroceden con la esperanza de seducir a los votantes del otro lado del muro debido al color rojizo que creen adquirir con sus erráticos movimientos.
Pero esto es porque no tienen en cuenta el corrimiento al azul, es decir: desde el punto de vista del votante de izquierdas, cuando el PP se desliza hacia ellos, su aspecto adquiere, de hecho, un tono más azulado.







