España cosecha su cuarta Eurocopa de su historia en una final que deja muestra de la familia que es la Selección.
El trabajo de un seleccionador que ha triunfado y ha hecho triunfar como equipo. Este es el éxito de Luis de la Fuente y de un grupo de jugadores que ha competido como la mejor Selección del torneo.
España ha conseguido manejar todos los registros haciéndose dueño y señor de la posesión y de las ocasiones. Pero si algo ha desatado la locura en esta Selección ha sido el descaro de dos chicos. Han puesto a un país y el resto de Europa a sus pies: Nico Williams y Lamine Yamal.
La victoria contra Inglaterra fue una auténtica montaña rusa. Un partido con una primera parte sin ocasiones y un segundo periodo en donde los de Luis de la Fuente se desataron.

La lesión Rodri, la notó España que le costó recuperar el balón. Pero el primer gol de Nico Williams a pase de Lamine Yamal y el segundo para deshacer el empate desató la euforia.
Una vez acabado el sufrimiento de los últimos minutos con una Selección inglesa volcada sobre el área de España, ese gol de Oyarzabal hizo saltar a toda España.








