Gustavo Oliva, una de las figuras reconocidas del pádel español, ha muerto a los 58 años en Barcelona después de padecer un cáncer de colon. El exjugador falleció este lunes en el Hospital Pere Virgili, pocos días después de publicar una carta de despedida dirigida a su familia, sus amigos y todas las personas que le habían acompañado durante su vida.
En ese mensaje, Oliva asumía la cercanía del final y hablaba con especial serenidad sobre su trayectoria personal. “Mi vida en la Tierra llega a su fin en breve”, escribió antes de reconocer que marcharse con 58 años le parecía demasiado pronto. Buena parte de su despedida estuvo dedicada a agradecer el cariño de su entorno y a poner en valor las relaciones que había construido a lo largo de los años.
También quiso aprovechar sus últimas palabras públicas para lanzar una advertencia sobre la prevención. Explicó que, cuando comenzaron los primeros síntomas, la enfermedad ya se encontraba muy avanzada y presentaba metástasis en distintos órganos y ganglios.
Muere Gustavo Oliva, referente del pádel español, a los 58 años tras padecer un cáncer de colon
Una despedida marcada por la prevención
Oliva reconoció que durante años había disfrutado de buena salud y que esa confianza le llevó a no seguir algunas recomendaciones preventivas. En su carta insistió en que una detección más temprana podría haber cambiado el curso de la enfermedad y animó a no descuidar las revisiones médicas.
El exjugador detalló que el cáncer colorrectal se había extendido al hígado, el bazo y numerosos ganglios cuando recibió el diagnóstico. Su reflexión convirtió la despedida en un mensaje de concienciación, además de en una muestra de agradecimiento hacia quienes estuvieron a su lado durante todo el proceso.
“Hasta siempre familia. Hasta siempre amigos”, concluía una carta que publicó pocos días antes de su fallecimiento.
Muere Gustavo Oliva, referente del pádel español, a los 58 años tras padecer un cáncer de colon
Más de 25 años ligado al pádel
Gustavo Oliva estuvo vinculado al pádel durante más de dos décadas y media. A lo largo de su carrera llegó a situarse entre los 50 mejores jugadores de España y entre los diez primeros de Cataluña, consolidándose como uno de los nombres destacados de este deporte en su comunidad.
Su experiencia también le llevó fuera de la pista. Entre 2014 y 2017 ejerció como capitán de la selección catalana, una etapa con la que amplió su relación con el pádel desde el ámbito técnico y de dirección.
Su muerte deja al pádel español sin una de sus referencias históricas, mientras su última carta permanece como una despedida personal y como un llamamiento a prestar atención a la prevención frente al cáncer colorrectal.