La boda de Marta López y Alejandro Huerta será este viernes 27 de junio, pero antes de dar el “sí, quiero”, la colaboradora ha hecho una dura confesión. Con 12 años de diferencia, Marta ha reconocido que le asusta el paso del tiempo y el impacto que este pueda tener en su relación. Además, ha sorprendido al anunciar que quiere volver a ser madre junto a él.
Aunque todo está preparado para el gran día, Marta ha desvelado en una entrevista que la felicidad no le impide tener dudas. “Mi único miedo es que, como él tiene 12 años menos que yo, me deje de querer cuando me haga vieja”, ha dicho sin rodeos. ¿Puede el amor superar todas las barreras, incluso las del tiempo?

Marta López confiesa que teme que Alejandro Huerta deje de quererla por la diferencia de edad
La colaboradora de televisión Marta López está a punto de iniciar una nueva etapa personal. Este viernes, 27 de junio, contraerá matrimonio con Alejandro Huerta, su pareja desde hace apenas un año. Aunque no llevan mucho tiempo juntos, la decisión está tomada y la ilusión es más que evidente.
Será en el Mirador de Cuatro Vientos, un lugar exclusivo a las afueras de Madrid, donde tendrá lugar el enlace. Pero, mientras los detalles finales se ultiman, Marta ha abierto su corazón en una entrevista para Lecturas, dejando al descubierto una preocupación que la acompaña en estos días de preparativos.
La gran confesión llegó de manera directa y sin rodeos. Marta López, a sus 51 años, ha compartido que teme que el amor de Alejandro Huerta se desgaste, especialmente por la diferencia de edad. “Él tiene 12 años menos que yo”, empezó diciendo, consciente de lo que esto puede suponer a largo plazo.

En sus palabras se percibe una mezcla de ternura, realismo y vulnerabilidad. “No aparento la edad que tengo, pero en algún momento esto tiene que caerse por todas partes. Me da miedo hacerme muy mayor y que no le valga”, admitió sin filtros.
Las palabras de Marta han resonado especialmente por su honestidad. No es habitual que alguien en el foco mediático se abra de forma tan directa sobre sus inseguridades más personales. Su miedo a “no valer” cuando pasen los años no es solo una confesión de pareja, sino un espejo en el que muchas personas se pueden ver reflejadas.







