Lo que hace apenas un año parecía imposible se ha hecho realidad en el corazón de Madrid. Marta Riesco y María Patiño, dos de las figuras más enfrentadas del universo televisivo reciente, han sellado la paz. La reconciliación tuvo lugar en un bar cercano al plató donde se graba Ni que fuéramos, el programa sucesor de Sálvame.
La escena se produjo de forma espontánea, casi sin que nadie lo esperara. Tras el fin de una grabación, varias caras conocidas del espacio decidieron salir a tomar algo juntas. Allí, entre risas y confidencias, se vivió uno de los momentos más simbólicos de la nueva etapa del programa: el acercamiento definitivo entre Marta y María.

Marta Riesco confirmó poco después lo sucedido, asegurando que ya no existe ningún conflicto entre ellas. "Todos nos pedimos perdón", confesó la reportera, quien ahora se siente integrada en lo que llama “la familia de la tele”. Esa familia que antes la criticaba sin piedad.
La enemistad entre ambas viene de lejos, cuando Marta inició su relación con Antonio David Flores. En aquellos años, Sálvame dedicó numerosos contenidos a cuestionar tanto su vida profesional como personal. Marta se convirtió en blanco de comentarios duros, muchos de ellos liderados precisamente por María Patiño.
La tensión creció también por el conflicto entre las productoras La Fábrica de la Tele y Unicorn Content, para la que trabajaba entonces Riesco. Las diferencias se convirtieron en trincheras televisivas, donde cada aparición era una batalla mediática. Marta incluso llegó a denunciar públicamente acoso por parte de algunos compañeros del programa.
Todo ha cambiado para María Patiño y Marta Riesco
Pero todo cambió en 2024 con el nacimiento de Ni que fuéramos. Marta fue fichada por sorpresa como reportera y colaboradora del nuevo espacio, compartiendo mesa con antiguos rivales como María Patiño y Belén Esteban. El pasado empezó a quedar atrás, poco a poco.






