María Patiño está de enhorabuena porque Ni que fuéramos, el espacio que ella presenta, ha llegado a Ten TV. Y lo ha hecho consiguiendo un buen dato de audiencia. Resultado que, en gran medida, se lo debe a la exclusiva que sacó a la luz: una entrevista en profundidad a Marta Riesco.
María Patiño ha visto a la ex de Antonio David dar muchos datos de su relación con él. Pero también de situaciones que tuvo que sufrir por culpa de la familia del mismo, concretamente de su hija mayor, Rocío Flores. Y entre esas ha destacado una, cuando esta lloró en televisión, poniéndola a ella como la mala de la historia.
Pues bien, tras el testimonio de Marta, la presentadora gallega ha hablado alto y claro. Lo ha hecho para revelar lo que se escondió detrás de ese lacrimógeno instante. Y, al hacerlo, ha dejado en evidencia a la protagonista del mismo.

María Patiño escucha atenta el relato de Marta Riesco sobre Rocío Flores
María Patiño ha escuchado a Marta en Ni que fuéramos con gran atención, como todos los espectadores. Así, ha podido descubrir cómo la trataron en El programa de AR e incluso la manera en la que conoció a Antonio David. Y precisamente sobre esta relación ha dado detalles jugosos.
La presentadora gallega ha visto a la invitada relatar que llevaba con él mucho tiempo antes de que el romance saliera a la luz. También que el malagueño hacía tiempo que había roto con Olga Moreno. E incluso ha puesto sobre la mesa el instante tan duro que vivió en televisión.
Se ha referido al momento en el que su relación se descubrió y Rocío Flores, la hija de él, apareció llorando en el citado espacio de las mañanas. Lágrimas que hicieron que la citada Olga llamara para demostrarle su cariño.
María Patiño ha escuchado a Riesco contar con detalle qué pasó: “Yo había estado hablando con Moreno dos días antes y entonces me quedé sin saber qué decir. Y yo quedé ahí como una rata de cloaca, porque ella mintió diciendo que se acababa de enterar y que estaba muy enamorada de él. En ese instante, me dijo Joaquín Prat que entrara al plató”.






