Isabel Preysler y Tamara Falcó han protagonizado un giro de 180º que ha dejado desconcertados a muchos. La socialité ha sorprendido al romper su silencio en la misa funeral de Alfonso de Borbón y Escasany. El acto tuvo lugar este lunes en la iglesia de San Jerónimo el Real, en Madrid, donde ambas acudieron juntas, acompañadas por Íñigo Onieva.
Lo inesperado no ha sido su presencia, sino sus palabras. Isabel, al ser preguntada por los medios sobre la pérdida del aristócrata, pronunció una breve, pero reveladora declaración. Un gesto que nadie anticipaba, especialmente teniendo en cuenta su mutismo absoluto sobre la reciente muerte de Mario Vargas Llosa, con quien compartió una relación sentimental durante años.

La escena vivida a las puertas del templo madrileño no solo ha dejado entrever la estrecha relación entre Preysler y el fallecido, sino que también ha despertado interrogantes. ¿Por qué ha elegido hablar ahora? ¿Qué ha motivado este giro en su actitud? Y sobre todo: ¿por qué sigue sin pronunciarse sobre la pérdida de Vargas Llosa?
Giro de 180º para Isabel Preysler y Tamara Falcó al hablar de la pérdida de Alfonso de Borbón
El pasado 10 de mayo falleció Alfonso de Borbón y Escasany tras una vida ligada a los círculos aristocráticos más selectos. Primo segundo de Juan Carlos I, su figura ha estado siempre muy vinculada a la nobleza española y a los eventos de la alta sociedad. La misa funeral celebrada en Madrid ha reunido a familiares, amigos y rostros conocidos que han querido rendirle homenaje.
Entre los asistentes más destacados, Isabel Preysler y su hija Tamara Falcó captaron la atención de la prensa desde su llegada. Acompañadas por Íñigo Onieva, quien caminaba unos pasos por detrás, su presencia fue captada por las cámaras que aguardaban en el exterior. No era un acto cualquiera, y el gesto de Preysler al ofrecer unas palabras breves y sentidas marcó un punto de inflexión en su relación con los medios.

Pocas veces Isabel Preysler accede a hablar frente a las cámaras en situaciones delicadas. Su reputación se ha forjado sobre una imagen medida, elegante y, sobre todo, prudente. Por eso, su decisión de responder a los periodistas sorprendió.
Con serenidad, y sin detenerse demasiado, declaró simplemente: "Alfonso, un verdadero amigo". Esta frase, tan corta como significativa, supone un gesto de cercanía que contrasta con su habitual hermetismo. La mayoría no esperaba ningún tipo de declaración y mucho menos una afirmación tan personal.








