La entrega de esta tarde de La Promesa promete ser una de las más intensas y comentadas de la temporada. Y el gran protagonista no será otro que Cristóbal, el personaje al que da vida Fernando Coronado. El mayordomo estará decidido a dejar claro hasta dónde es capaz de llegar con sus determinaciones, aunque eso le convierta en el enemigo número uno de la mayoría.
Desde su llegada a La Promesa, él ha sido un auténtico huracán de cambios. Lo que empezó como un simple relevo en el puesto de Rómulo, se ha transformado en una auténtica revolución en la casa. Esta tarde, dará un paso más, reafirmando su autoridad de una forma que no dejará indiferente a nadie.

Cristóbal, interpretado por Fernando Coronado, impone de nuevo su ley en La Promesa
Cristóbal ha demostrado que no ha venido a La Promesa a ser un mero espectador. Desde el primer día, ha tomado decisiones que han sacudido los cimientos del palacio. La readmisión de Santos, la degradación de Ricardo y la obligada salida de Lope de las cocinas han sido solo el principio de su cruzada.
En el capítulo de esta tarde, el nuevo mayordomo decidirá dar un paso más en su profunda reforma. Él no se achica ante las críticas y optará por seguir adelante con sus convicciones, cueste lo que cueste. Esta vez, el foco estará en las comidas y cenas del servicio, donde implementará cambios que alterarán por completo la rutina diaria.
Sus nuevas disposiciones, lejos de ser bien recibidas, generarán un nuevo foco de tensión. Los criados, ya de por sí molestos con sus anteriores decisiones, verán cómo su día a día vuelve a ser trastocado. Esto provocará que Cristóbal sume nuevos enemigos dentro de la casa, pero él, fiel a su carácter inflexible, seguirá adelante sin dar un paso atrás.

La interpretación de Fernando Coronado en La Promesa está siendo clave para transmitir la dureza y determinación del recién llegado. Esta tarde, los espectadores verán que su personaje no temerá enfrentarse a nadie con tal de llevar a cabo su particular hoja de ruta. Su objetivo será claro: transformar por completo la dinámica de palacio, sin importarle las consecuencias.





