Perfecto. Redacto ahora.
los 2.712 euros por metro cuadrado. El alquiler, 14,46 euros por metro cuadrado. Ambas cifras son máximos históricos. Y han llegado al mismo tiempo.
Es la primera vez que esto ocurre en la serie histórica del Índice Inmobiliario Fotocasa. Un hito que no es motivo de celebración. Es una señal de alarma.
La Comunitat se posiciona como la quinta comunidad más cara para comprar vivienda en España y la séptima con el alquiler más elevado. Por encima están mercados como Madrid, con 5.372 euros por metro cuadrado en venta, o Baleares. Pero la tendencia valenciana sigue la misma dirección que el conjunto nacional.
A nivel estatal, el precio de venta se sitúa en 3.014 euros por metro cuadrado. Un incremento del 21% en un solo año. Supera ya el máximo anterior, que databa de abril de 2007, en plena burbuja inmobiliaria. El alquiler nacional marca también su techo histórico: 14,46 euros por metro cuadrado, el valor más alto en dos décadas de registros.
María Matos, directora de Estudios de Fotocasa, lo ha puesto en palabras: los españoles nunca se habían enfrentado a precios tan altos en ambos mercados de forma simultánea. Detrás de este fenómeno, señala, hay un desequilibrio cada vez más profundo entre oferta y demanda. La demanda se mantiene alta, impulsada por el crecimiento demográfico, el auge de los hogares unipersonales y unas condiciones de financiación que han vuelto a favorecer la compra. La oferta, sencillamente, no llega.
Ni el Gobierno central ni las administraciones autonómicas han logrado revertir esa ecuación. Las políticas de vivienda aplicadas en los últimos años no han producido el incremento de oferta necesario para aliviar la presión. Los precios lo certifican.
El impacto más duro lo sufren los jóvenes. Acceder a una primera vivienda, ya sea en compra o en alquiler, se ha convertido en un obstáculo estructural para una generación que ve cómo sus salarios no crecen al ritmo que lo hacen los precios del mercado inmobiliario. Emanciparse, en muchas zonas de la Comunitat, ha dejado de ser una opción realista a corto plazo.
Las perspectivas no son tranquilizadoras. Matos advierte de que este escenario de máximos tiene visos de repetirse a lo largo de 2026. Mientras la oferta no responda de forma significativa, los precios seguirán escalando. Y quienes menos margen tienen para adaptarse son, precisamente, quienes más lo necesitan.