Cualquier valenciano que haya cogido la V-30 en hora punta sabe exactamente de qué va esta noticia. El cruce entre la V-30 y la A-3 es desde hace años uno de los puntos negros del tráfico en Valencia, un embudo diario donde los conductores pierden tiempo, paciencia y combustible mientras esperan que alguien tome una decisión. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible acaba de aprobar el expediente de información pública del proyecto de trazado de la conexión directa entre ambas vías, salvando el nuevo cauce del río Turia, en los términos municipales de Valencia, Xirivella y Mislata. El presupuesto estimado es de 56 millones de euros.
El proyecto contempla la construcción de un nuevo puente paralelo al cauce existente sobre el Turia, que servirá también para cruzar la zona hacia la V-30. Con esta infraestructura se facilitará la descongestión de la A-3 y la salida de Valencia por la Avenida del Cid. Además, se remodelará el enlace actual de la V-30 con la A-3 con la ampliación a cuatro carriles de esta autovía en sentido Madrid, la construcción de seis nuevas estructuras y la ampliación de otras tres ya existentes. También se prevé un paso inferior en el cruce A-3 y ramal Puerto-Madrid y un paso inferior ciclopeatonal bajo el ramal Valencia-Puerto.
El nudo varía lleva décadas siendo un problema sin solución. Los vehículos que circulan por la V-30 en sentido Este-Oeste y se dirigen a Madrid han tenido que trazar el ramal de 360 grados con giro a la derecha para incorporarse a la A-3, una maniobra que colapsa en horas punta porque la lentitud en la A-3 con tráfico de salida de Valencia hace que esa retención se vaya trasladando al carril derecho de la propia V-30. Un problema de libro que cualquier ingeniero de tráfico habría podido identificar hace veinte años. Que la solución llegue ahora, en 2026, dice mucho del ritmo al que el Gobierno de Sánchez afronta los problemas de infraestructura en Valencia.
La alcaldesa de Xirivella, Paqui Bartual, ya explicó que el Ayuntamiento mantuvo reuniones durante meses con la Demarcación de Carreteras del Estado y que finalmente decidió no emitir disconformidad con el proyecto, actuando "en defensa de los intereses de nuestros vecinos y para no perder una inversión de más de 55 millones que, bien ejecutada, puede aliviar los problemas de tráfico que sufrimos a diario". Una postura pragmática que contrasta con los años de silencio institucional previos.
Y mientras se aprueba el gran proyecto, los vecinos de Vicentica la Serrana siguen esperando algo mucho más sencillo: que les pongan las pantallas acústicas que llevan más de una década reclamando. El nuevo vial eleva la cota de la actual carretera más cercana a sus viviendas. El proyecto incluye medidas de protección acústica, instalación de asfalto fonoabsorbente y el compromiso de ceder la zona reurbanizada de la plaza de España y la calle Vicente Lladró Sena al Ayuntamiento de Xirivella. Llega tarde, pero llega. Los vecinos de esta zona merecían esta respuesta hace años, no ahora que el Gobierno necesita mostrar que hace algo por Valencia.