Hay una España que nunca llegó a ser. Y en el interior de Valencia, esa España tiene forma de viaducto truncado, de túnel sin salida, de estación en medio de la nada. La línea férrea Baeza-Utiel, bautizada como "el mayor despilfarro ferroviario del mundo", cruza en silencio la comarca de Utiel-Requena como un fantasma de hormigón que nadie quiso enterrar del todo.
El proyecto nació hace más de un siglo, durante la dictadura de Primo de Rivera, con una ambición casi napoleónica: unir el interior de Andalucía con la frontera pirenaica, conectar Francia con África a través del territorio español. Una idea colosal que el Estado central impulsó, financió parcialmente y luego abandonó sin pudor ni compensación. Las comunidades atravesadas, entre ellas la Comunitat Valenciana, se quedaron con las obras a medias y sin el tren que las justificaba.

