Hay una España que nunca llegó a ser. Y en el interior de Valencia, esa España tiene forma de viaducto truncado, de túnel sin salida, de estación en medio de la nada. La línea férrea Baeza-Utiel, bautizada como "el mayor despilfarro ferroviario del mundo", cruza en silencio la comarca de Utiel-Requena como un fantasma de hormigón que nadie quiso enterrar del todo.
El proyecto nació hace más de un siglo, durante la dictadura de Primo de Rivera, con una ambición casi napoleónica: unir el interior de Andalucía con la frontera pirenaica, conectar Francia con África a través del territorio español. Una idea colosal que el Estado central impulsó, financió parcialmente y luego abandonó sin pudor ni compensación. Las comunidades atravesadas, entre ellas la Comunitat Valenciana, se quedaron con las obras a medias y sin el tren que las justificaba.
Lo que queda es un inventario del fracaso. Viaductos a medio construir que vigilan carreteras comarcales. Estaciones sin vía construidas con materiales nobles, homenaje involuntario al paisajista Luis Buñuel. Túneles que no llevan a ningún lado. Estructuras de ingeniería de primer nivel que hoy se pudren entre viñedos y almendros porque nadie ha tenido la voluntad de convertirlas en algo útil.
El contraste con otras regiones es demoledor. En la vecina comarca manchega y en Teruel, algunos tramos han encontrado una segunda vida como rutas cicloturistas y senderos, generando economía local en municipios que de otro modo dependen casi en exclusiva de la agricultura. En el interior valenciano, esa reconversión brilla por su ausencia. El patrimonio sigue ahí, monumental e invisible, esperando una decisión que nunca acaba de llegar.
El abandono no es nuevo ni accidental. Es la continuación de un patrón histórico que el Estado central ha aplicado con especial generosidad en el interior valenciano: grandes proyectos anunciados, fondos comprometidos y obras inconclusas que quedan como cicatrices en el paisaje. El tren que nunca llegó es la metáfora más exacta de lo que Valencia lleva siglos recibiendo de Madrid: promesas con fecha de inicio y sin fecha de entrega.