SOS Rural ha levantado una seria advertencia acerca de los riesgos que conlleva la falta de regulación en la instalación de paneles solares en zonas agrícolas. El movimiento ciudadano, que defiende el medio rural, señala las graves consecuencias del descontrol en la expansión de plantas fotovoltaicas, como la alteración del entorno natural debido al uso de pesticidas agresivos que evitan el crecimiento de vegetación en las placas, así como el recalentamiento del suelo que incrementa el riesgo de incendios y transforma el paisaje en una extensión árida.
SOS Rural subraya que al reemplazar la actividad agrícola con instalaciones industriales, el suelo se vuelve inerte y estéril, incapaz de sustentar cultivos alimentarios. La conversión de suelos agrícolas en zonas industriales cambia el paisaje verde por un mar de acero y vidrio, afectando tanto al medio ambiente como a la actividad agrícola.
Aunque SOS Rural apoya las energías alternativas, critica la ausencia de un marco regulador nacional que controle la proliferación desmedida de mega plantas fotovoltaicas, las cuales están contribuyendo a la esterilización de los campos. El movimiento denuncia que la transformación de tierras de cultivo en instalaciones solares implica un impacto ambiental severo debido al uso de pesticidas, lo que lleva a la desertificación del campo, la desaparición de especies locales y un aumento en el riesgo de incendios por el recalentamiento del suelo.
Además, SOS Rural ha solicitado a Teresa Ribera, vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, que actúe antes de su traslado a Bruselas para implementar un marco regulador integral sobre la instalación de paneles solares en tierras agrícolas. El objetivo es proteger tanto la producción alimentaria como a los agricultores.








