La DANA ha transformado el Parque Natural de la Albufera en un depósito de residuos. Millones de metros cúbicos de agua, cargados de basura, han inundado el lago a través de la Rambla del Poyo. La tragedia humana es inmensa, pero la catástrofe medioambiental que enfrenta la Albufera es igualmente alarmante.
Los primeros indicios de contaminación aparecieron en las playas, especialmente en El Saler. Troncos, plásticos, piezas de vehículos y otros desechos han sido arrastrados hasta la costa desde la desembocadura del Turia. La gola del Pujol también ha liberado una cantidad considerable de residuos al mar, afectando la calidad del agua y la biodiversidad marina.
La situación se agrava con las prácticas de eliminación de residuos post-DANA. Según Nacho Navarro, colaborador del programa ‘Cuarto Milenio’, con Iker Jiménez y Carmen Porter. Los camiones cisterna están vaciando fango contaminado directamente en barrancos que desembocan en la Albufera y, posteriormente, en el mar Mediterráneo.

Este fango no es solo barro; contiene gasoil, aceites, restos de electrodomésticos y otros desechos tóxicos.
El alcantarillado de la zona de Porta está completamente anegado, lo que complica aún más la gestión de residuos. Las autoridades han permitido que los camiones cisterna descarguen estos materiales contaminantes en barrancos, sin considerar el impacto ambiental. Esta práctica viola las estrictas regulaciones europeas sobre eliminación de residuos peligrosos.
Según cuenta Navarro, miembros de la Guardia Civil y del SEPRONA, encargados de perseguir delitos medioambientales, han expresado su asombro ante estas acciones. Han presenciado cómo, a plena luz del día, se vierten residuos tóxicos en los barrancos, contaminando ríos y, eventualmente, el mar. Estas acciones constituyen delitos medioambientales que deben ser investigados y sancionados.








