La implementación de un sistema de financiación autonómica propuesto por los partidos independentistas, término que está siendo conocido como la “singularidad catalana”, tendría graves implicaciones en la equidad y el equilibrio financiero del conjunto del Estado. De acuerdo con los análisis recientes, la adopción de este modelo supondría renunciar al principio de igualdad, creando una España a dos velocidades y afectando negativamente a los servicios públicos básicos, como sanidad y educación, en el resto del país.
La principal consecuencia de este sistema sería el descenso significativo en los ingresos del Estado. El sistema propuesto implicaría una reducción de la recaudación pública equivalente a 13.161 millones de euros, cifra que supera el gasto total en Defensa y representa más del 15% del gasto público total en Sanidad, o el 23% del gasto público total en Educación para el año 2023. Además, el déficit de recaudación por la aplicación de este sistema de singularidad catalana alcanzaría los 14.389 millones de euros, equivalente a 45 veces la inversión realizada en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, y aproximadamente lo mismo que reciben del Fondo de Garantía las comunidades de Galicia, Asturias, Aragón y Extremadura juntas.







