Mendoza ha convertido el vermut en uno de los nuevos protagonistas de su oferta turística y gastronómica. La provincia apuesta por impulsar esta bebida a través de rutas temáticas, encuentros profesionales y eventos que buscan reforzar una tradición cada vez más vinculada a la identidad local.
El vermut es un vino aromatizado que parte de una base de vino y al que se añaden alcohol y una selección de hierbas, raíces, flores y especias. Entre sus ingredientes más característicos se encuentra el ajenjo, cuyo nombre en alemán, “wermut”, está relacionado con el origen de la denominación de esta bebida.
Cada productor desarrolla su propia fórmula y puede combinar numerosos botánicos para conseguir un sabor diferente. Orégano, tomillo, romero, cedrón, menta, cítricos, cardamomo o coriandro forman parte de algunas de estas elaboraciones, que requieren procesos de maceración para extraer los aromas y sabores.
La historia del vermut se remonta a la Antigua Grecia, aunque su versión moderna está vinculada a Turín. En 1786, Antonio Benedetto Carpano creó una receta que terminaría convirtiéndose en referencia y que contribuyó a extender esta bebida por Europa como uno de los grandes aperitivos.
Durante el siglo XIX, la producción industrial favoreció su popularización, especialmente en Italia y España. Más tarde, la inmigración italiana contribuyó a introducir y consolidar su consumo en Argentina, donde con el paso de las décadas ha adquirido nuevas formas y perfiles propios.
El vermut suma historia, turismo y nuevos públicos
Mendoza quiere ahora aprovechar ese legado para convertir el vermut en un reclamo turístico. La provincia cuenta con diferentes elaboradores y una importante cultura vitivinícola que permite integrar esta bebida dentro de experiencias relacionadas con el vino, la gastronomía y los productos regionales.
En San Martín, además, han identificado públicos muy diferentes. Los jóvenes se acercan al vermut atraídos por nuevas experiencias y, en algunos casos, encuentran en esta bebida su primer contacto con el mundo del vino, mientras que los consumidores adultos lo incorporan como una nueva manera de disfrutar del aperitivo.
Entre los mayores también existe una relación especial con el vermut, asociado a reuniones familiares y recuerdos de otras épocas. Esta variedad de perfiles ha permitido que la bebida conecte con generaciones diferentes y amplíe sus posibilidades dentro de la oferta turística.
La apuesta institucional se reforzó en marzo de 2026 con la presentación de la Ruta del Vermut de San Martín. El recorrido tiene aproximadamente 15 kilómetros y conecta Bodega Crotta, Destilería Caesar y Bodega Los Haroldos, ofreciendo una experiencia que combina elaboración, degustación y gastronomía.
El vermut suma historia, turismo y nuevos públicos
La propuesta está pensada para realizarse durante una jornada y puede completarse con visitas a establecimientos olivícolas del Este mendocino. De esta forma, el visitante puede conocer diferentes productos de la región y ampliar una ruta que une vino, vermut, aceite y gastronomía.
La agenda continuará el 4 de septiembre con el Séptimo Foro de Gastronomía, previsto también en San Martín. El encuentro servirá para comenzar a definir las características que podría tener un vermut representativo de Mendoza y reforzar el debate sobre la identidad gastronómica provincial.
San Martín prepara además una nueva edición de la Semana del Vermut, que está prevista del 4 al 7 de noviembre. A estas iniciativas se suman propuestas privadas como el Congreso de Destiladores Argentinos, que reunirá durante octubre a productores de vermut y destilados de Argentina y otros países.
Con estas iniciativas, Mendoza busca posicionar el vermut dentro de su mapa turístico y gastronómico. La bebida deja así de ser únicamente un aperitivo para convertirse en el hilo conductor de experiencias que combinan historia, producción local, gastronomía y turismo.