La Reina Sofía ha recibido el alta hospitalaria tras cuatro días ingresada en la clínica Ruber debido a una infección urinaria. Durante su estancia en el hospital, la Reina optó por recibir el mismo trato que cualquier otro paciente, evitando privilegios especiales, incluso solicitando una habitación común en lugar de una de las suites reservadas para personalidades destacadas.
Es relevante destacar que la Clínica Ruber es el mismo centro médico donde nacieron sus nietas, Leonor y Sofía, lo que añade un aspecto sentimental a su hospitalización. La visita de su hermana, Irene de Grecia, quien reside con ella en el palacio, fue un gesto significativo que indicaba que el estado de salud de la Reina era favorable.
Aunque su estancia fue normal y recibió un tratamiento estándar con una combinación de antibióticos, su ingreso prolongado llevó a algunas especulaciones sobre una posible complicación renal. Sin embargo, su salud robusta quedó demostrada una vez más cuando fue dada de alta sin contratiempos.






