El arte de la pirotecnia tiene los días contados si no aparece relevo generacional. Esa es la advertencia que lanza la Asociación Española de la Pirotecnia (Aepiro), que busca centros de Formación Profesional dispuestos a desarrollar un programa formativo específico para el sector.

La situación no es nueva. Nicolás Magán, director técnico de Aepiro, recuerda que llevan peleando por esta formación desde 2020, cuando no existía ningún curso reglado. En 2026 ya cuentan con la normativa, pero falta el paso clave: que alguna entidad educativa autorizada quiera desarrollar el contenido y ofertarlo.
El programa contempla 500 horas de formación, de las que 450 serían específicas del oficio y 50 de prevención de riesgos laborales. Los trabajadores ya en activo podrían acceder por reconocimiento de experiencia. Los nuevos, mediante los cursos que aún nadie imparte.







