Marruecos vuelve a ganar. En los últimos meses, la competencia desleal ha sido uno de los temas más debatidos en España, especialmente en sectores como el automovilístico. La llegada de productos manufacturados en Marruecos, sin una regulación clara que garantice condiciones laborales y medioambientales similares a las europeas, ha generado inquietud en la industria española.
En este contexto, el ejemplo de las fábricas marroquíes ha saltado a los titulares. Son consideradas por algunos como una opción más económica y competitiva que las plantas europeas.

Carlos Tavares, presidente de Stellantis, fue uno de los responsables en señalar a las fábricas de Marruecos como un modelo a seguir. En recientes declaraciones, destacó los costes de producción en ese país son muy bajos. De hecho, están atrayendo a grandes marcas europeas como Renault y Stellantis, que ya han confirmado inversiones para aumentar su capacidad productiva en territorio alauita.
Bajos costes, alta competitividad
Marruecos sabe que tiene una clara ventaja en la industria del automóvil y es su bajo coste de producción. Como informó El Debate, la electricidad generada a partir de fuentes renovables y unos salarios considerablemente inferiores a los europeos son dos de las claves. Los operarios marroquíes ganan entre 500 y 600 euros al mes, una cifra que supone un tercio de lo que reciben sus homólogos en Europa. Esta combinación de bajos costes y alta productividad ha llevado a varias marcas a optar por este destino para sus nuevas fábricas.







