Lo que comenzó como una simple propuesta de reciclaje ha terminado convirtiéndose en una de las iniciativas más comentadas de CaixaBank. Muchos clientes aún no se lo creen, pero es real. Las tarjetas bancarias ya no terminan olvidadas en un cajón o en la basura.
Ahora pueden convertirse en algo tan inesperado como un banco o una papelera urbana. Y todo gracias a un proyecto pionero que une innovación, compromiso ambiental y participación ciudadana.
El proyecto de sostenibilidad de CaixaBank
A través de su filial CaixaBank Payments & Consumer, la entidad ha puesto en marcha un sistema que da una segunda vida a las tarjetas. Tanto las caducadas como en desuso.

Pero no se trata solo de reciclar el plástico. Este proyecto va más allá y transforma ese material en mobiliario urbano sostenible para ciudades y espacios públicos.
Una decisión que ha causado sorpresa y admiración entre los propios clientes. Además, estos ya pueden participar de forma activa en esta acción ecológica.
El proceso comienza en las oficinas de CaixaBank, donde los usuarios pueden entregar sus tarjetas bancarias antiguas. Siempre sin cortar para facilitar la lectura. Luego, estas se envían a un gestor autorizado de residuos electrónicos, donde se trituran y convierten en polvo.








