Las principales operadoras de nuestro país: Movistar, Orange y Vodafone, han lanzado una seria advertencia. En una carta abierta enviada a la OTAN, estas compañías, junto a otras del sector, han puesto sobre la mesa un riesgo que consideran elevado y urgente. Se trata de posibles ataques a los cables submarinos de fibra óptica por parte de Rusia.
Temen que estos cables, que conectan continentes y son fundamentales para que funcionen internet, las llamadas y otros servicios, puedan ser saboteados o dañados. Esta amenaza no es nueva, pero en los últimos meses se ha hecho más evidente. Desde que comenzaron las tensiones geopolíticas con Rusia, ha aumentado el temor de que estos ataques puedan tener como objetivo debilitar las comunicaciones de Europa y del resto del mundo.
La carta a la OTAN señala que se han detectado actividades sospechosas cerca de algunos de estos cables submarinos. Lo que ha disparado las alarmas entre los expertos en ciberseguridad y defensa.

Los cables submarinos de fibra óptica son una parte esencial de las infraestructuras de telecomunicaciones. Por ellos pasa más del 95% del tráfico mundial de internet, incluyendo datos, llamadas, videollamadas, transacciones bancarias, servicios de emergencia, y mucho más. Si uno de estos cables se ve comprometido, los efectos podrían ser devastadores, no solo en Europa, sino a nivel global.








