Marruecos ha intensificado su ofensiva para albergar la final del Mundial 2030 y ha dejado claro que no renuncia a competir con España. Fuentes próximas a la candidatura marroquí niegan que exista un acuerdo previo para reservar el partido decisivo al Santiago Bernabéu.
La principal baza de Rabat es el Gran Estadio Hassan II, que se construye en las afueras de Casablanca y tendrá capacidad para unos 115.000 espectadores. El proyecto aspira a convertirse en el campo de fútbol con mayor aforo del mundo y rivaliza directamente con el estadio del Real Madrid.
La Federación Marroquí de Fútbol también ha rechazado las declaraciones de Luis Rubiales, quien aseguró que Marruecos había aceptado que España organizara la final. Desde el país vecino califican esa versión de "incorrecta" y recuerdan que la FIFA todavía no ha elegido la sede.
Marruecos desafía a España por la final del Mundial 2030 y enfrenta Casablanca al Santiago Bernabéu
Casablanca compite con el Santiago Bernabéu
La candidatura marroquí no se apoya únicamente en las dimensiones del nuevo estadio. El país está ampliando aeropuertos, modernizando carreteras y redes ferroviarias y reforzando su capacidad hotelera para cumplir los requisitos técnicos, logísticos, medioambientales y de seguridad exigidos por la FIFA.
Marruecos considera que estas inversiones le permiten dejar de ser un simple acompañante de España y Portugal. Su objetivo es presentarse como un organizador con peso propio y con opciones reales de acoger el encuentro más importante de una competición que reunirá a tres continentes.
España, por su parte, defiende la profunda modernización del Santiago Bernabéu, su simbolismo histórico y la proyección internacional del Real Madrid. Madrid cuenta además con una amplia experiencia organizativa, buenas conexiones y el respaldo del país que albergará la mayor parte de los partidos del Mundial 2030.
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La FIFA mantiene abierta la elección de la final
La incorporación de Marruecos modificó el equilibrio de una candidatura planteada inicialmente por España y Portugal. Desde entonces, Rabat ha reforzado su posición en los organismos futbolísticos y destaca el peso de Fouzi Lekjaa, miembro del Consejo de la FIFA y vicepresidente de la Confederación Africana de Fútbol.
El reino alauí también reivindica los éxitos recientes de su selección y su experiencia organizando competiciones internacionales. A ello suma un argumento simbólico: África únicamente ha acogido una final mundialista, la celebrada en Sudáfrica en 2010, y Casablanca pretende representar al continente en 2030.
Por ahora, la carrera entre Madrid y Casablanca continúa abierta. La FIFA deberá valorar el aforo, los transportes, la seguridad, la sostenibilidad, el alojamiento y la rentabilidad comercial. España conserva la fuerza del Bernabéu y su tradición futbolística, pero Marruecos ha convertido la elección en una competición real.