La antigua base del Alinghi empieza una nueva vida. El emblemático edificio se incorpora al ecosistema de Marina de Empresas, el polo de emprendimiento e innovación impulsado por Juan Roig, y añade casi 7.600 metros cuadrados al campus. El espacio abrirá sus puertas el próximo 7 de septiembre y da cabida a hasta 1.000 nuevos emprendedores, la pieza que corona un proyecto que arrancó en 2015 y que hoy reúne bajo un mismo paraguas a EDEM, la escuela de negocios, y Lanzadera, la aceleradora de startups.
Recreación del nuevo edificio de Marina de Empresas en la base de Alinghi REMITIDA / HANDOUT por MARINA DE EMPRESAS
Más espacio para una demanda que no para de crecer
El objetivo va más allá de ganar metros cuadrados. Se trata de aumentar la capacidad ante la alta demanda y generar nuevos focos de emprendimiento. Ana Giménez, directora de Marketing y Comunicación de Marina de Empresas, lo resume así: el edificio nace para responder al crecimiento de la escuela, que necesitaba liberar espacio para abrir nuevas aulas. Con este movimiento, Lanzadera gana margen para acoger a más empresas.
Con la incorporación del Alinghi, el complejo alcanza ya los 27.000 metros cuadrados de superficie. La inversión en este edificio asciende a 25 millones de euros, aportados directamente del patrimonio de Juan Roig dentro de su proyecto Legado, en marcha desde 2012. Con esta actuación, la inversión del empresario en las instalaciones de Marina de Empresas supera ya los 70 millones de euros.
Un edificio pensado para trabajar de otra forma
Jesús Bivià, director de Proyectos Urbanos en ERRE, el estudio de arquitectura valenciano encargado del proyecto, explica que la obra culmina diez años de trabajo en el campus. Hasta ahora los edificios miraban hacia la dársena; este abre el espacio al mar, al Varadero y a Veles e Vents, y se convierte en una nueva cara del campus.
El diseño interior rompe con el puesto fijo. No hay asientos asignados: las personas se mueven entre distintas zonas según sus necesidades, un modelo pensado para generar sinergias entre emprendedores y empresarios. El material elegido, plástico reforzado con vidrio, es el mismo que se usa en la fabricación de barcos y conecta el edificio con el entorno marítimo.
El corazón del proyecto: un atrio de triple altura
La antigua base cuenta ahora con un gran atrio multiusos de triple altura y 260 metros cuadrados, pensado como el centro neurálgico del edificio. Ahí se ubica el comedor y se celebrarán eventos, lo que concentrará buena parte de la vida diaria del espacio. Una gran escalera de caracol en azul intenso conecta las tres plantas y se perfila como el elemento más reconocible del conjunto.
Con la apertura fijada para el 7 de septiembre, Marina de Empresas se prepara para recibir a la nueva generación de emprendedores que pasarán por sus aulas y espacios comunes, en un campus que sigue creciendo al ritmo de la demanda.