"Make Spain Great Again': el recado del Valenciano Ferran que encendió a la izquierda en Cibeles
porEDATV
actualidad
El Delantero Valenciano y MVP de la final paseó por Cibeles una gorra con recado: 'Make Spain Great Again'
España es campeona del mundo y la fiesta de Cibeles ya es historia. Pero de toda la celebración, un detalle se comió el resto. No fue una bandera. No fue una canción. Fue una gorra.
Ferran Torres, autor del gol que decidió la final y elegido mejor jugador del partido, apareció con una gorra roja de letras blancas bordadas. El mensaje: Make Spain Great Again. Hacer a España grande otra vez.
No se la quitó. Ni en el autobús descapotable. Ni en el escenario de Madrid, entre Arde Bogotá y Lola Índigo. La llevó todo el recorrido, a la vista de todos, sin dar una sola explicación. No hacía falta.
El guiño es evidente. El lema calca el Make America Great Again que Donald Trump convirtió en bandera en Estados Unidos. Y en la cabeza del héroe de la Roja cobró otro sentido. Ese "otra vez" da por hecho que hubo un antes mejor. Cada uno que saque su conclusión.
Las redes la sacaron rápido. La gorra se convirtió en minutos en el souvenir no oficial más buscado del Mundial. Y en munición para el debate.
No ayuda el contexto. En la final de Nueva York, quien presidía la foto oficial de los campeones no era ningún futbolista: era Pedro Sánchez, sonriente junto a Trump y la plana mayor de la FIFA. El poder siempre encuentra sitio en el palco. Lo que no controla es lo que pasa después, cuando el balón rueda lejos y son los jugadores quienes tienen el micrófono.
El contraste llegó al día siguiente, en Moncloa. La recepción de rigor. Y bastó con mirarla. Caras serias donde horas antes había lágrimas. Apretones de tres segundos. Sonrisas que no llegaban a los ojos. Un grupo que en Cibeles se había abrazado hasta no poder respirar posaba ahora con la ilusión de quien firma una multa. Se saluda al presidente porque toca, por respeto al cargo. Otra cosa es que apetezca.
Y no es una sensación caprichosa. Es la de un país que lleva meses viendo desfilar por los juzgados al entorno del presidente. Su antiguo hombre fuerte, el exministro José Luis Ábalos, fue condenado por el Tribunal Supremo a más de veinticuatro años de cárcel por el caso de las mascarillas, y su exasesor Koldo García a una pena de casi dos décadas. De aquella trama siguen colgando piezas abiertas que alcanzan a otros nombres del aparato socialista, como el exsecretario de Organización Santos Cerdán.
Y la cosa no acaba ahí. El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero está imputado en el caso Plus Ultra, señalado por el juez como presunto líder de una estructura organizada de tráfico de influencias. La propia mujer del presidente, Begoña Gómez, ha sido enviada a juicio ante un jurado popular por presuntos delitos de tráfico de influencias y malversación, entre otros. Y su hermano arrastra su propia causa judicial. Todos ellos, presuntos. Todos ellos, cerca del mismo apellido en el poder.
Por eso mucha gente, dentro y fuera de ese vestuario, piensa distinto a él. No comparte sus políticas. No traga con lo que ve cada mañana en los titulares. Y sobre todo no entiende que alguien se agarre al sillón a cualquier precio mientras el suelo se le hunde debajo.
Esas caras serias de Moncloa no salían de la nada. La gorra de Ferran ya lo había avisado el día anterior. Make Spain Great Again. Otra vez, sí. Porque alguien, por el camino, se ha encargado de hacerla pequeña.