El Consejo de Competencia de Marruecos ha emitido un informe revelador que pone de manifiesto una serie de prácticas monopolísticas en el sector hortofrutícola nacional. El documento señala que los intermediarios en la fijación de precios ejercen un control que resulta excesivo, con lo que obtienen beneficios desproporcionados. Se trata de un hallazgo que plantea preocupaciones significativas tanto para los productores como para los consumidores.
Y es que el escrito destaca que solamente el 32% del territorio marroquí cuenta con mercados de frutas y hortalizas. Estos sufren una distribución dispar y se atienen, además, a prácticas de gestión obsoletas en comparación con otros mercados. También se revela que únicamente una pequeña parte de los productos llega a los mercados regulados.
El resto, es decir, el excedente, se desvía hacia mercados paralelos no regulados, lo que vulnera la transparencia y la equidad del sector. Pese a que la producción local sigue encabezando la cadena de suministro, las hortalizas han experimentado una pérdida de relevancia en los hogares en comparación con las frutas. Los productores hacen ahora frente a desafíos de todo tipo, entre los que se encuentran el aumento de los costos, la variabilidad del clima o la limitada disponibilidad de financiamiento.








