Orange vuelve a estar en el punto de mira tras una polémica que ha encendido las redes sociales. Un cliente ha denunciado públicamente una experiencia negativa al intentar cambiar de compañía telefónica. En su mensaje se queja de que, al iniciar el proceso de portabilidad, empezó a recibir llamadas insistentes de comerciales de Orange.
Lo más grave, según relata, fue el tono y la actitud de estos agentes, que incluso llegaron a faltarle al respeto. "Por querer irme a otra compañía, estando en todo derecho a ello, no paran de llamarme comerciales vuestros faltándome el respeto", apunta. Además lo hacen "exigiendo de malas maneras que hable con ellos porque os pertenezco", escribió este cliente, visiblemente molesto.
Ante esta queja, la respuesta oficial de Orange no se hizo esperar. La compañía confirmó que este tipo de llamadas no son una excepción. De hecho, explicaron que se trata de una práctica habitual.

Indican que "si recibimos la petición de portabilidad de alguno de nuestros clientes, te pueden llamar unos compañeros para asegurarnos de que esté todo correcto". Se evita así que "se porte la línea de forma fraudulenta en caso de no haberla solicitado".
La estrategia de Orange no convence
Sin embargo, esta explicación no ha calmado los ánimos de los usuarios. Muchos consideran que esta estrategia, aunque tenga una justificación técnica, no deja de ser una forma de presión para evitar que los clientes abandonen Orange. Además, denuncian que el tono de las llamadas suele ser agresivo, lo que genera aún más rechazo hacia la compañía.







