La Albufera, los embalses y los cauces de los ríos concentran la mayor parte del agua detectada
La Unitat de Canvi Global de la Universitat de València (UV) ha usado imágenes de satélite para calcular cuánta superficie dejó inundada la dana Adam. El resultado es de unos 67 km2, concentrados sobre todo en el entorno de la Albufera, los embalses y los cauces de los ríos.
Cómo se ha medido el agua
El equipo, dirigido por el catedrático de Física de la Tierra José Antonio Sobrino y con la participación del investigador Yves Julien, comparó dos escenas. Una es del 8 de septiembre y otra del 21 de octubre de 2026. Usaron datos del instrumento multiespectral MSI del satélite Sentinel-2, de la Agencia Espacial Europea, dentro del programa europeo Copernicus. Con un índice que detecta agua (NDWI) localizaron los puntos donde la señal aumentó entre una fecha y otra. Así obtuvieron una primera cartografía de las zonas potencialmente afectadas.
Una cifra con matices: los arrozales
Los autores avisan de que los datos son primeras aproximaciones. Unos 22 km2 de arrozales de la Albufera ya estaban inundados antes del 16 de octubre. Esa agua previa hay que distinguirla de la que dejó la dana. Por eso no toda la superficie detectada corresponde a las inundaciones de este episodio.
Para qué sirve el estudio
Según el equipo, el mapa puede ayudar a las administraciones a orientar las inspecciones sobre el terreno y la evaluación posterior de las zonas afectadas. Sobrino señala que su principal aportación es ofrecer una primera visión de dónde hay agua tras el episodio. Las imágenes permiten estudiar a la vez un territorio amplio y localizar áreas que necesitan una revisión más detallada. La UV destaca que los hallazgos son útiles para mejorar esa evaluación. El propio estudio advierte de que es un análisis preliminar y que deberá contrastarse con más información.
Quién está detrás
El trabajo se enmarca en la actividad de la Unitat de Canvi Global de la UV, que forma parte del Laboratorio de Procesado de Imágenes, dirigido por Sobrino. Desde 1996, este grupo estudia con teledetección y tratamiento de imágenes de satélite los cambios medioambientales y biofísicos del planeta.
Por ahora, los 67 km2 son un primer mapa del agua y no un recuento de daños. Falta separar el agua previa de la que dejó la dana y contrastar los datos con inspecciones sobre el terreno.