La huelga indefinida en la educación pública valenciana llega al final de su cuarta semana sin que nadie mueva ficha. Las negociaciones están completamente paradas. No hay convocatoria de nuevas reuniones, no hay propuesta encima de la mesa y los docentes han instalado una acampada en la Plaza de la Virgen de València para mantener la presión en la calle.
Los tres sindicatos de corte progresista —STEPV, CCOO y UGT, que aglutinan el 66,5% de la representación sindical— abandonaron a principios de semana las reuniones telemáticas con la Conselleria. Su argumento: ese formato no era el adecuado para avanzar. Sin embargo, el dato de seguimiento de la última jornada de huelga pone en evidencia la brecha entre el relato sindical y la realidad: apenas un 5,3% de los docentes secundaron el paro. Un porcentaje que las propias organizaciones admiten que ha ido bajando a medida que se alargaba el conflicto.
La Conselleria que encabeza Carmen Ortí tampoco ha facilitado las cosas. Los sindicatos llevan semanas reclamando un nuevo documento de propuesta para consultar al profesorado, pero fuentes del departamento reconocen que, de momento, no hay novedades. Ortí lleva diecinueve días de huelga sin presentar una oferta actualizada que dé margen real a la negociación.
Mientras tanto, CSIF anunció este miércoles que llevará a la Fiscalía lo que considera "ataques" a sus líderes en redes sociales y la retención que sufrieron el pasado domingo en la Conselleria de Educació. Por su parte, Anpe reclamó un "desbloqueo urgente" y envió a Educació sus últimas propuestas de mejora, apuntando directamente a la Generalitat y a los tres sindicatos que no se han sumado a las 'minimesas' como responsables del estancamiento.
Desde estas organizaciones reconocen que todavía queda curso por delante y que la situación depende ahora de lo que haga la Conselleria. Hablan de una "gran capacidad imaginativa" para nuevas acciones de protesta. Y no descartan que, si no hay acuerdo antes de que termine el curso, la huelga pueda reanudarse en septiembre. El conflicto sigue abierto. Y por ahora, nadie sabe cuándo ni cómo se cierra.