A la hora de solicitar una hipoteca es clave conocer cuánto puedes permitirte pagar mensualmente. Los bancos suelen dejar que destines entre el 30% y el 35% de tus ingresos netos al pago de la hipoteca.
Si sobrepasas este límite, podrías meterte en problemas financieros. Por ejemplo, si tu sueldo es de 2.000 euros, no deberías pagar más de 600 a 700 euros al mes por el préstamo hipotecario.
Otro aspecto importante es que las entidades bancarias generalmente conceden hasta el 80% del valor de la vivienda. Lo que implica que necesitarás un 20% ahorrado para poder cubrir el precio de compra. Además, hay que tener en cuenta los gastos de notaría, impuestos y otros, que representan alrededor del 15% adicional del valor del inmueble.

¿De qué depende la cuantía de las cuotas?
La letra de la hipoteca, es decir, el monto mensual que pagarás, depende de tres factores. Primero, la cantidad que solicites al banco. Si pides una cantidad elevada, la cuota mensual también lo será.
Segundo, el tipo de interés, que puede ser fijo o variable. Si logras un interés más bajo, tus pagos mensuales también serán menores.








