La Ciutat de les Arts i les Ciències cerró 2025 en números verdes por tercer ejercicio consecutivo. La sociedad pública gestora del complejo, Cacsa, obtuvo un beneficio de 3,99 millones de euros y elevó ligeramente su cifra de negocio hasta los 35,08 millones, un 1% más, con lo que consolida la recuperación económica iniciada en 2023 tras años marcados por las pérdidas y la dependencia de las aportaciones de la Generalitat.
Un beneficio más contenido por el alza de los costes
El resultado, no obstante, fue más ajustado que el del ejercicio anterior, cuando las ganancias alcanzaron los 7,93 millones. La caída se explica sobre todo por el aumento de los costes de explotación: los gastos en servicios exteriores crecieron de 10,91 a 13,33 millones y los tributos pasaron de 109.000 euros a 1,3 millones. Con todo, la sociedad logró mantener prácticamente estable su facturación pese a un año condicionado por los coletazos de la dana de octubre de 2024 y por varios cierres puntuales de sus instalaciones.
El Oceanogràfic, con Avanqua, aporta el 63% del negocio
El principal motor del complejo sigue siendo el contrato de explotación del Oceanogràfic, gestionado por Avanqua. Esta vía aportó 22,28 millones de euros, frente a los 21,72 del año anterior, y representó por sí sola el 63% de toda la cifra de negocio. El grueso procede de los cánones abonados por el operador privado, a los que se suma un canon fijo anual de 662.639 euros y los ingresos por la dinamización del Museu de les Ciències y el Hemisfèric.
Más de 3,4 millones de entradas vendidas
En 2025 el complejo vendió 3.442.837 entradas entre el Oceanogràfic, el Museu de les Ciències y el Hemisfèric, un 3% menos que el año anterior pero un 2% por encima de los niveles de 2023. El Oceanogràfic volvió a concentrar el mayor volumen de público, con cerca de 1,93 millones de visitantes, el 56% del total. Los meses de junio, julio y agosto sumaron 1,18 millones de entradas, y el Museu firmó su segundo mejor verano desde su apertura en el año 2000.
Los eventos ganan peso pese a las restricciones acústicas
La explotación comercial de los espacios volvió a crecer. Los ingresos por actos y eventos subieron un 5%, hasta 1,35 millones, con citas como el Ironman, el Maratón Valencia o el Valencia Digital Summit. De cara a 2026, sin embargo, la actividad de grandes eventos queda condicionada por una sentencia sobre las molestias acústicas del entorno, que ya ha provocado la marcha del festival BigSound al Parc Central de Torrent.
Con estas cifras, la Ciutat de les Arts i les Ciències afianza un rumbo de estabilidad que hace apenas tres años parecía lejano. El reto para 2026 será sostener ese equilibrio en un ejercicio que arranca con los costes al alza y con la incógnita de cómo afectarán las limitaciones acústicas a una de sus líneas de negocio más dinámicas.