En las últimas semanas, España ha experimentado jornadas de calor extremadamente intenso, especialmente en la mitad sur del país. Las temperaturas han alcanzado y, en muchos casos, superado los 40 grados centígrados, afectando a gran parte del territorio nacional.

Sin embargo, a pesar de estos picos de calor, la duración de estas altas temperaturas no ha sido lo suficientemente prolongada como para ser catalogada oficialmente como una ola de calor.
Las regiones más afectadas han sido Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, donde los termómetros han registrado cifras récord para esta época del año. En ciudades como Sevilla, Córdoba y Badajoz, los habitantes han tenido que adaptarse a condiciones climáticas extremas. Buscando refugio en lugares con aire acondicionado y evitando actividades al aire libre durante las horas más calurosas del día.
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A pesar de la intensidad del calor, la falta de continuidad en las altas temperaturas ha impedido que se declare una ola de calor. Según los criterios meteorológicos, para que se considere una ola de calor, las temperaturas deben mantenerse por encima de ciertos umbrales durante al menos tres días consecutivos. Hasta ahora, las jornadas de calor extremo han sido intermitentes, con breves periodos de alivio entre ellas.








