Ceuta ocupó este lunes buena parte del prime time de Atresmedia, aunque desde dos perspectivas difícilmente conciliables. Juan Jesús Vivas acudió a 'El Hormiguero' para denunciar el abandono que ha sufrido la ciudad por parte del Gobierno, mientras Pedro Sánchez defendía simultáneamente en 'El Intermedio' una gestión que el presidente ceutí puso seriamente en cuestión.
La intervención de Vivas en Antena 3 estuvo marcada desde el inicio por un fuerte respaldo del público, que le recibió al grito de "¡Ceuta, Ceuta!". Lejos de suavizar su discurso, el presidente de la ciudad autónoma aprovechó el escaparate televisivo para recordar que la situación que atraviesa Ceuta no puede reducirse a cifras, procedimientos o promesas administrativas.
"Ceuta no se vende, Ceuta se defiende y Ceuta es España hasta la médula", proclamó ante Pablo Motos. Vivas acusó al Ejecutivo de "indolencia", "irresponsabilidad" e "intento de no molestar a Marruecos", y sostuvo que la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio podría haberse evitado si el Estado hubiera reaccionado ante las advertencias previas.
Su discurso fue especialmente contundente al referirse a Rabat. "Marruecos no es un país fiable", aseguró, cuestionando que el Gobierno continúe presentando la cooperación con el país vecino como una de las claves para resolver una situación cuya gravedad, según Vivas, debería haber provocado una reacción mucho más firme.
Sánchez se aferra a la defensa de su gestión
Mientras Vivas relataba desde Antena 3 las consecuencias que sigue sufriendo Ceuta, Sánchez utilizaba 'El Intermedio' para justificar la actuación de su Ejecutivo. El presidente aseguró que los servicios de inteligencia sí habían detectado movimientos previos, aunque defendió que no podían prever una entrada de la magnitud que finalmente se produjo.
También insistió en mantener una relación "positiva" con Marruecos por considerarla necesaria para gestionar los retornos. Una explicación que choca de lleno con la posición del presidente ceutí, que cuestionó abiertamente la fiabilidad de Rabat y la actitud del Gobierno español hacia el país vecino.
Sánchez aseguró además que responderá "de manera contundente" si se demuestra una responsabilidad directa de Marruecos en lo sucedido. Sin embargo, su discurso volvió a apoyarse en la ausencia de pruebas concluyentes mientras Vivas reclamaba una posición política mucho más firme ante lo ocurrido en territorio español.
La entrevista de 'El Intermedio' terminó además alejándose de Ceuta para abordar otros asuntos como Begoña Gómez, David Sánchez, los procesos judiciales, los Presupuestos o las elecciones de 2027. El presidente aprovechó ese tramo para afirmar que "los progresistas volveremos a ganar las elecciones en 2027", desplazando parte de la conversación hacia su futuro político mientras la situación en Ceuta sigue sin resolverse por completo.
El contraste entre Sánchez y Felipe VI
Uno de los momentos más significativos de la entrevista de Vivas llegó al hablar del contacto institucional mantenido desde finales de julio. El presidente ceutí aseguró que no ha vuelto a hablar con Sánchez desde los primeros días, mientras Felipe VI se ha interesado por la situación en cuatro ocasiones, tres por teléfono y una personalmente durante su encuentro en Marivent.
"No conozco ninguna autoridad del Estado que esté más interesada por lo que pasa en Ceuta que Su Majestad el Rey", afirmó.
La comparación dejó una imagen especialmente incómoda para Moncloa. Mientras Sánchez defendía en televisión el compromiso de su Gobierno con Ceuta, el presidente de la ciudad aseguraba que quien ha mantenido un contacto constante con él ha sido el Rey y no el jefe del Ejecutivo.
Vivas cerró su paso por 'El Hormiguero' con una de las frases más duras de la noche: "Los antecedentes inhabilitan la posibilidad de que yo confíe en Pedro Sánchez para defender Ceuta y los antecedentes inhabilitan la posibilidad de que yo confíe en Pedro Sánchez para defender España".
La coincidencia televisiva terminó así jugando en contra del relato del Gobierno. Vivas puso rostro y voz a una Ceuta que exige respuestas, mientras Sánchez volvió a defender una gestión que, más de un mes después de los acontecimientos de finales de julio, continúa siendo cuestionada desde la propia ciudad autónoma.