
Vuelve la peste porcina africana a España tres décadas después
El marco europeo obliga a intensificar la vigilancia y fortalecer la respuesta sanitaria
El 26 de noviembre aparecieron dos jabalíes muertos en Bellaterra y la detección de peste porcina africana vuelve a señalar fallos en la gestión sanitaria. España llevaba décadas sin esta enfermedad y ahora resurge por una falta evidente de prevención interna. Es inadmisible que no se hubieran reforzado antes los protocolos para evitar este escenario.
La UE clasifica esta enfermedad como categoría A, pero la respuesta institucional sigue siendo tibia. Se anuncian medidas, pero no se aplican con la contundencia que requiere una amenaza de este nivel. La seguridad sanitaria no puede depender de comunicados formales sin acciones reales.

El MAPA pide al sector extremar la bioseguridad, cuando debería ser el propio Estado quien liderase una estrategia seria. Los ganaderos vuelven a cargar con la responsabilidad que las administraciones evitan asumir. El abandono institucional hacia quienes sostienen el sector primario es cada vez más evidente.
Es en este contexto donde destaca también la falta de control en las fronteras, especialmente en productos y animales procedentes de regiones donde estas enfermedades son habituales. No se puede permitir que la pasividad política facilite la entrada de riesgos externos.
El ministerio anuncia investigaciones sobre el origen del contagio, pero siempre llegan cuando el problema ya se ha manifestado. Se necesita una vigilancia real, constante y coordinada.
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