Los psicólogos que atienden a los afectados describen escenas de angustia, impotencia y desesperación entre los familiares que todavía buscan respuestas
Las consecuencias del grave accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo) van mucho más allá de las heridas físicas. Los supervivientes y los familiares de los pasajeros afrontan momentos de enorme sufrimiento, marcados por la incertidumbre, el miedo y el impacto emocional de una tragedia que ha dejado 69 fallecidos.
Desde las primeras horas posteriores al choque entre un AVE de Renfe y un tren Iryo, los equipos de atención psicológica se han movilizado para asistir a las víctimas y sus allegados. En la estación madrileña de Atocha, numerosos familiares acudieron desesperados buscando información sobre sus seres queridos, mientras comenzaban a llegar algunos supervivientes con lesiones leves.
Miriam Jiménez, psicóloga del Summa 112, ha explicado que muchos afectados presentaban una reacción de estrés agudo que les impedía asimilar lo sucedido. "La mayoría estaban bastante en shock, con una reacción de estrés agudo porque aún estaba muy reciente", ha señalado. La especialista ha reconocido que "muchos ni siquiera podían aún ponerse a llorar".
Los psicólogos del accidente de Toledo relatan el estado de shock de los supervivientes: "No pueden ni llorar"
La angustia de las familias que desconocen el paradero de sus seres queridos
Los profesionales también han tenido que atender a familiares que llevaban horas sin recibir noticias de las personas que viajaban en los trenes accidentados. La falta de información ha provocado episodios de ansiedad, desesperación e impotencia entre quienes esperaban conocer el estado de sus allegados.
"Esa angustia es normal, es humana, pero nuestra labor es ayudarles a manejarla y a que estén seguros, que no se hagan daño", ha explicado Jiménez, quien también ha detectado sentimientos de indignación y rabia entre los afectados.
En Urda, Carmen García, psicóloga de Cruz Roja, ha descrito situaciones similares. "Cada persona lo gestiona de una forma totalmente distinta", ha señalado, destacando que algunos familiares permanecen completamente bloqueados mientras otros exteriorizan su sufrimiento.
La especialista ha advertido de que la ausencia de lágrimas no significa que una persona esté sufriendo menos. "Hay que poner más atención en quien no está llorando porque es quien aún está en 'shock'", ha explicado.
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Los expertos alertan de posibles secuelas psicológicas tras la tragedia
La atención a las víctimas no terminará cuando concluyan las labores de emergencia. Los especialistas advierten de que los supervivientes y familiares podrían desarrollar síntomas de estrés postraumático, como pesadillas, recuerdos recurrentes del accidente o episodios intensos de ansiedad.
Fernando Muñoz Prieto, experto en psicología de emergencias que participó en los dispositivos del 11M, Angrois y Spanair, ha explicado que la incertidumbre puede provocar cambios constantes en el estado emocional de los familiares, especialmente cuando transcurren las horas sin noticias.
La situación resulta todavía más delicada para quienes esperan la identificación de una persona fallecida. Según el especialista, el tiempo necesario para recuperar e identificar los cuerpos puede influir en el proceso de duelo.
Los profesionales también insisten en la importancia de ofrecer una atención especialmente cuidadosa a los menores que hayan perdido a algún familiar, evitando comunicarles noticias traumáticas sin el acompañamiento adecuado.
La recuperación psicológica será uno de los grandes desafíos después de la tragedia de Toledo. Los equipos sanitarios subrayan que mantener el acompañamiento emocional durante las próximas semanas y meses será fundamental para ayudar a los afectados a afrontar las consecuencias de lo sucedido.